Florencia Rodríguez Altube







Estudiante de Periodismo UCA



Conocí el proyecto gracias a Hernán Cappiello, profesor de mi universidad. Lo que me motivó, principalmente, fue la posibilidad de brindar un servicio. Creo que siempre es mejor actuar que quejarse desde el sillón del living. Y por ese motivo, vi en el proyecto la posibilidad de comprometerme, desde mi profesión, y realizar un aporte para una mayor transparencia. En países como el nuestro, donde no hay una ley de acceso a la información pública, son sumamente necesarias este tipo de iniciativas para que todos los argentinos monitoreemos e indaguemos al Estado y luchemos por la transparencia. Lo que más rescato de esta experiencia es el trabajo colaborativo. Cada uno, desde su tarea (periodistas, diseñadores, programadores, abogados, voluntarios de ong's, etc), aportó para que la información esté al alcance de todos y llegue de manera amigable e interactiva a quienes corresponde por derecho: a los ciudadanos. No sé si la palabra para describir el proceso de carga es "difícil". Al comienzo era lento y tedioso porque tardabas mucho con cada carga: tenías que crear categorías, consultar cada 30 segundos a tu coordinador/a o chequear todos los ítem en la guía de ayuda de LNData, -y ni hablar del tema caligrafías-. Pero, con el correr de las cargas, el proceso se agilizó lo suficiente como para tener más autonomía nosotros (voluntarios) y darles un respiro a nuestros coordinadores (jajaj). Considero que fue una gran oportunidad para ejercitar el ojo crítico y aprender a leer la información detrás del dato. Algunas de las DDJJ con las que me ha tocado trabajar, a simple vista no decían nada. Pero al ahondar en los datos, chequearlos e investigar, pude encontrar inconsistencias, fallas o simplemente disparates que no deberían figurar en un documento de tal importancia.
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Conocí el proyecto gracias a Hernán Cappiello, profesor de mi universidad. Lo que me motivó, principalmente, fue la posibilidad de brindar un servicio. Creo que siempre es mejor actuar que quejarse desde el sillón del living. Y por ese motivo, vi en el proyecto la posibilidad de comprometerme, desde mi profesión, y realizar un aporte para una mayor transparencia. En países como el nuestro, donde no hay una ley de acceso a la información pública, son sumamente necesarias este tipo de iniciativas para que todos los argentinos monitoreemos e indaguemos al Estado y luchemos por la transparencia. Lo que más rescato de esta experiencia es el trabajo colaborativo. Cada uno, desde su tarea (periodistas, diseñadores, programadores, abogados, voluntarios de ong's, etc), aportó para que la información esté al alcance de todos y llegue de manera amigable e interactiva a quienes corresponde por derecho: a los ciudadanos. No sé si la palabra para describir el proceso de carga es "difícil". Al comienzo era lento y tedioso porque tardabas mucho con cada carga: tenías que crear categorías, consultar cada 30 segundos a tu coordinador/a o chequear todos los ítem en la guía de ayuda de LNData, -y ni hablar del tema caligrafías-. Pero, con el correr de las cargas, el proceso se agilizó lo suficiente como para tener más autonomía nosotros (voluntarios) y darles un respiro a nuestros coordinadores (jajaj). Considero que fue una gran oportunidad para ejercitar el ojo crítico y aprender a leer la información detrás del dato. Algunas de las DDJJ con las que me ha tocado trabajar, a simple vista no decían nada. Pero al ahondar en los datos, chequearlos e investigar, pude encontrar inconsistencias, fallas o simplemente disparates que no deberían figurar en un documento de tal importancia.